lunes, 4 de julio de 2011

¡Viva el invierno!

Entre tantas cosas que tejo, carteras, carpetas, gallinitas, tejo también camperas, gorras y demás para mi nieta Sofía que es la que tengo más cerca, los otros nietos ya están grandes, pero intuyo que también les encantaría que la abuela les tejiera un gorro, aunque les diera algo de verguenza que sus amigos lo vieran con ella, pero la usarían porque se las tejí yo, así son de hermosos mis nietos, así los quiero.
Lo único que me duele es tenerlos tan lejos, a veces me hacen tanta falta, reír me hace falta. Compartir una adivinanza o un chiste, por ejemplo, Lucas, hablo por teléfono con él mucho rato, está en Entre Ríos, es el nieto al que le guardo los dichos o chistes que escucho en la radio para contárselos a él, me gusta mucho escucharlo reír, me contagia, es imposible no contagiarse con sus salidas, siempre está pronto a transmitir alegría, no vive en el pasado, como muchos, él apuesta al futuro, hombre de ideales claros, lejanos pero alcanzables.
Esta campera que les presento ahora la tejí rapidito cosa que el primer día de invierno mi nieta pueda estrenarla, ella es muy coqueta, por eso las cintas, por eso el color, por eso el punto. Me dice su mamá que anda todo el día en su casa con lo que le tejo cuando es algo nuevo, por más que ella la corre para que se lo saque "que lo guarde para salir", no hay caso, hasta duerme con el estreno, cuando éste yo no es tal, porque lo han gastado los días, recién ahí busca otro para cambiarse.
Cosas de niños, que abrigan el alma, o las ganas de seguir tejiendo, aunque ahora no permanezco tantas horas despierta, que me gusta acostarme y negar el frío.
Dicen que si uno a esta edad se queda acostada mucho tiempo después no se levanta más, yo no sé, no creo eso, a mí me gusta  ésto de buscar en el invierno la excusa perfecta para declarar que a mí también me gusta pasar el rato, así sin más, sin tener ninguna obligación, pasar el rato por pasar, que ya trabajé lo suficiente como para no tener remordimiento hoy si  por ahí no me levanto temprano a la mañana, que son las diez y aún estoy en "posición horizontal" como me dice mi hija, bien que ella si pudiese se quedaría en la cama hasta que el sol le dé en la cara desde la ventana, pero no puede, que el trabajo, que los hijos, que las cosas de la casa... yo ya lo viví, lo sufrí quizás, pero no me arrepiento de un solo día que me levanté porque debía hacerlo por mis obligaciones de madre y de ama de casa, como tampoco me arrepiento un solo instante por dormir media hora más cada mañana de julio.
Tanto me gusta levantarme a las diez de la mañana que sonrío y digo: ¡Viva el invierno!

1 comentario:

Anónimo dijo...

me extraña abuela yo soy un tipo muy serio jajaja parece mentira estás ocultando información por que no pusiste nada de los chistes verdes que son los que mas nos gustan a los dos jajaja, bueno gracias por lo que pusiste y de paso leí todo el blog con mama, ambos te enviamos saludos y elogiamos tus tejidos, taría lindo un pulover, también estaría bueno para vos si yo sería un poquito mas corto jaja un beso!

Lucas Perrón Abatilli.